The boss
Aparentemente es un tipo brusco, de vestimenta siempre vaquera, con botas y camisa que suda en cada concierto, como si de ella salieran las letras que expulsa con violencia y desgarro. Un tipo que al conocerlo, al escucharlo nos enamora, nos engancha; es como si nos cantara nuestro mejor amigo; un tipo familiar, tierno, sombrío a veces, enérgico, divertido y sobre todo un currante en el escenario.
Lo “conocí” una noche que me subí con él en su Chevy del ’57; tomando la carretera del trueno me llevó a comprarte unos zapatos. Me hablaba de su niñez, de aquel rio que vio y calló todo, del agua que refrescaba a su padre después de salir de aquella fábrica de muerte y ruidos. De la tierra estéril e inhóspita donde había nacido
Un tipo duro que me hace llorar cuando canta baladas para proteger a su niña, a su primer amor, a todas las mujeres indefensas y que naufragan por desamor:
Este hombre me hace renacer escuchándolo , y cuando he tenido la suerte de verlo en directo, casi tocándolo, siempre pienso que el ser humano tiene en él un ejemplo. Éxtasis y agonías son sus conciertos, no quieres que nunca terminen, y vive dios que el mundo se rinde a su guitarra, a su armónica y a su voz.
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